La granada, símbolo de cohesión y fertilidad.

Fruto del otoño mediterráneo, la granada es uno de nuestros alimentos con más contenido simbólico. No podía faltar en el Jardín, llegado octubre. Sus semillas agrupadas, que irradian luz, representan la armonía social. Su apetitosa apariencia condenó a Perséfone, esposa de Hades, a volver cada año al mundo subterráneo, ya que éste le había advertido de que sólo podría abandonar la sombría morada en caso de no probar alimento alguno. Pero le puso como cebo, para no perderla, unos granos de granada. Símbolo de fertilidad, en Turquía se arroja al suelo una granada después de la ceremonia nupcial y se cuentan las semillas desgajadas: su número indica el número de hijos que tendrán los desposados. Un granado preside la célebre escena nocturna de Romeo y Julieta. Y en el Cantar de los Cantares, la granada se cita en varias ocasiones como símbolo de erotismo: Levantémonos de mañana a las viñas, / veamos si brotan las vides, si están en cierne, / si han florecido los granados / y allí te daré mis amores. Para García Lorca, que le dedicó una  Canción oriental, es “colmena diminuta”, “cielo cristalizado” y “hembra de las frutas”.