El higo, uno de los grandes protagonistas del verano.

Con estos días de tormenta, se empieza a vislumbrar el fin del verano, pero aún nos queda el consuelo de los últimos higos. El dulce fruto de la higuera resume el verano en Mallorca, una isla donde se da como en pocos sitios. La prueba está en la maravillosa finca de Son Mut Nou (Llucmajor), donde el farmacéutico e higólogo Montserrat Pons ha reunido en su campo experimental más de 400 variedades de todo el mundo, algunas de lugares tan remotos como Cuba, Australia, Japón o Sudáfrica. Esta diversidad le permite comer higos de mayo a diciembre, algo que no podemos hacer el resto de los mortales. En cuanto a las variedades mallorquinas, su número asciende a 250, pero sólo unas 60 son conocidas por los oriundos. En colaboración con Slow Food, este sabio de los higos ha contribuido a rescatar y distribuir 31 variedades autóctonas, 12 de ellas en riesgo máximo de erosión genética. Como no podía ser menos, el fruto de la higuera ha sido protagonista del menú agosteño del Jardín -que se servirá hasta mañana jueves- con un postre consistente en unas creativas variaciones sobre el higo. Y el higo seguirá presente en el menú que se estrena este viernes, como guarnición de un plato de secreto de cerdo. Macarena de Castro ya celebró hace dos años unas jornadas dedicadas a los higos con un menú especial, basado en variedades autóctonas servidas por el citado Montserrat Pons.